Limyaael 303 Personajes sociopáticos

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Intenté prepararme para esta al hacer mucha investigación. Pero a) mucha de la investigación se contradice a sí misma, y b) el punto principal de esta diatriba, así como con toda la sobre caracterización, no es la sociopatía. Es escribir personajes en los que el escritor piensa como sociopáticos.

1) Puedes jugar con muchos de los términos bajo la superficie.

Aquí viene la división de vocabulario. Si estás escribiendo una fantasía urbana o una en la cual los científicos están consiguiendo o han conseguido clasificar los desórdenes mentales (una fantasía victoriana que se concentra en cosas como el “rostro biciclo” y la “inversión sexual” sería maravillosa, aunque no hay manera de que puedas ser capaz de competir con la pura cantidad de mierda de murciélago histórica), entonces “sociópata” no saldrá de la nada. Pero en otro mundo, ¿dónde no hay una historia similar del estudio y el nombrar los desórdenes mentales, mucho menos en un intento de un esquema de clasificación similar que terminaría con el término “sociópata”? Por favor. ¿Por qué estos personajes están pensando en la otra persona de esa manera? No lo harían. Así que detente.

Pero eso no significa que no puedas hacer investigación sobre la sociopatía – del tipo sobre la cual escatime esfuerzos – y entonces tener a un personaje que actúe de acuerdo con lo que has aprendido. El lector puede sacar la conclusión de que es un         caso de libro de texto de tal desorden. Los personajes no van a hacerlo. Lo explicarán de su propia manera. Quizás tal persona está poseída por los demonios, está bajo la maldición de un dios malvado, es el hijo de una familia mala, adoptó tendencias amorales al respirar demasiado polen. Ahí. Ahora has sido fiel a tu propio mundo mientras todavía estás escribiendo el tipo de personaje que quieres escribir.

De paso, no aconsejaría dar pistas de estos rasgos a través de largos discursos en los cuales un personaje básicamente suelta un diagnóstico con las palabras parafraseadas. Eso deja por sentado el punto demasiado fuerte, y recompensa las definiciones de nuestro propio mundo por encima de las de él que has creado – especialmente si, como apunté, este mundo no tiene ninguna razón para estar pensando en los términos de la ciencia occidental. Y muy pocos mundos de fantasía no lo hacen.

En vez de eso, muestra los rasgos. Los métodos para hacer eso es sobre lo que trata el resto de esta diatriba.

2) Moralidad/amoralidad/inmoralidad.

El primero de estos es lo que la mayoría de los autores muestran, y, así que es probable que no sea una sorpresa que en los métodos para hacerlo sean bien conocidos – asegurado por los otros personajes, declaraciones de leyes morales con las que los protagonistas son mostrados actuando de acuerdo a las auto explicaciones y auto justificaciones de los personajes, tendencias desviadas que más tarde resultan haber sido correctas, y muchas, muchas otras. Es incluso fácil mostrar las sombras de la moralidad, debido a que cuando los autores se alejan de ello, sabemos de qué estándar están alejándose.

La inmoralidad y la amoralidad son más difíciles, incluso cuando el autor pone en ello todo su corazón y alma para escribir un sociópata. No estamos tan acostumbrados a ellos, y en particular, no estamos tan acostumbrados a tener personajes que piensen de esa manera. Aquí el peligro no es que los lectores puedan interpretar de manera diferente en las acciones del personaje – por supuesto, eso va a suceder – pero eso es algo que el autor entregará, debido a que no ha fijado claramente en su cabeza cuál es el código que guía al personaje.

¿Inmoralidad? Bien, el personaje conoce que es lo correcto y que es lo equivocado, y ello no le importa una mierda; incluso puede estar exaltado al actuar en desafío a todos los códigos morales conocidos. No puedo usar las deficiencias en las morales existentes para justificarse a sí mismo. O puede adoptar los códigos morales de una pandilla, un culto u otro grupo dónde sabe que, aunque “equivocado” en la sociedad más amplia, aquí está en lo “correcto.” Pero en cualquier caso de inmoralidad, te has puesto a ti mismo el desafío de tener un personaje que permite eso en sus pensamientos, auto justificaciones y auto explicaciones. Podría pretender ser moral para ganar una ventaja. Pero no tiene ningún sentido si el personaje, en su cabeza donde nadie puede oírlo, desprecia los códigos morales en un punto de la historia y los admira en otro, a menos que se esté engañando a sí mismo y/o realmente no sea un sociópata. De hecho, en el momento en que un personaje “inmoral” expresa admiración por uno de los héroes, lo identifico como el chico que va a resultar que al final traiciona al lado oscuro. Esos caminos también están muy trillados y si no tienes intención de escribir un personaje que resulte ser moral, por favor, refrénate de caminar por ahí.

¿Amoralidad? Todo bien, sin códigos morales, exterior al bien y al mal. El personaje puede no saber qué es lo incorrecto y lo equivocado, puede no ser capaz de distinguirlos, puede guiarse completamente asimismo mediante detalles prácticos (que se siente bien, que no se siente bien, que le permitiría sobrevivir en una cierta situación), puede no comprender el razonamiento moral, puede no haber estado expuesto al tipo de entrenamiento que le permitiría comprender que es lo “correcto” y lo “equivocado” para las otras personas. Para tener una idea de ello, no solo clasificaría a ciertos personajes como sociopáticos sino también a los personajes de niños ferales como amorales.

Pienso que esto es definitivamente más difícil de mostrar. Al menos, un personaje inmoral podría actuar directamente en contra de la brújula de la sociedad debido a que la desprecia. Pero las justificaciones de un personaje amoral tienen que venir de otro lugar. Si es un sociópata y también quieres que sea un asesino, pero uno amoral… bueno, ¿por qué? ¿Por qué comete el asesinato? Podría complacerlo, pero ¿por qué? Podría ser necesario para sobrevivir, pero ¿por qué? Y no puedes apoyarte en justificaciones que desprecian la moral, no cuando estás fuera de sus brújulas.

Como probablemente puedes decir, estoy fascinada por las posibilidades de mostrar a alguien amoral, pero tampoco creo que haya visto retratos muy buenos. La mayoría de los autores se apoyarán más tarde o más temprano en el “él sabe que es malvado” o “le gustaría ser bueno.” Eso está bien; no tienes que escoger la amoralidad. Pero cualquiera que escojas, conoce su definición, y apégate a ello de manera firme y dura.

3) Balancea la manipulación con la carencia de empatía.

Muchos sociópatas que he leído son maestros manipuladores – debido a que no les importan las personas a su alrededor, y por tanto son capaces de usarlas para sus propios fines sin remordimientos. Pero muchos sociópatas sobre los que he leído están también extremadamente limitados en cuanto a empatía – son destruidos cuando la heroína prueba que los comprende mientras ellos no la comprenden.

Mmm, discúlpenme, ¿el mejor manipulador no sería alguien que comprendiera las emociones? Entonces, puede usar a las personas por otros medios que el mentirles o persuadirlas a través de la racionalidad de sus argumentos; podría engancharlos de manera firme y dura, y arrastrarlos por los intestinos. Podría guiar a través del carisma. Podría anticipar las acciones de sus enemigos antes de que ellos las realicen. Y si sucede que disfrutan el dolor (no tienen que hacerlo, ver punto 5), entonces también infringir dolor emocional estaría en la lista, como contrario al físico y al sexual.

Mi punto es que debería haber un balance claro de esto. Decir “quiero que mi personaje sea un sociópata” no garantiza necesariamente que tenga que ser un manipulador, y no necesariamente garantiza que tenga que carecer de empatía, ni necesariamente garantiza que tenga que tener ambos rasgos. Pero pienso que la manipulación tiene mucho más en común con las emociones de lo que la mayoría de las personas se da cuenta. Y un villano que comprende al héroe, es uno aterrador. (Mi nueva escena favorita de villano-héroe es de Las máscaras de la muerte de Jim Butcher, donde el villano Nicodemus tiene al héroe, Harry Dresden, atado y le está haciendo un psicoanálisis muy calmado y que suena muy plausible).

4) ¡Sociópata! = Persona beligerante.

Muchos de los sociópatas en la vida real son perdedores. P-E-R-D-E-D-O-R-E-S. Van a la deriva por los márgenes de la sociedad, van a prisión, llevan vidas que mientras son peligrosas difícilmente son glamorosas y románticas, viven en la pobreza, resisten y dan abuso, y cometen errores en temas de conducta social que hacen que parezcan raros y las otras personas se alejen y ellos se alejen de ellas, incluso si nunca han cometido un asesinato o una violación. Esta idea de que cualquier personaje sociopático inmediatamente va a ser carismático, altamente manipulativo, un líder altamente habilidoso es cierta en muchas novelas de fantasía. Eso no significa que cualquier sociópata tenga que ser de esa manera.

Más que nada, pienso que esto viene de cuán aterrador encuentran las personas el pensamiento de la sociopatía en la vida real, así que por supuesto en un contexto ficticio inmediatamente sale disparado hacia la cima como el gran villano malo. Es también un producto desafortunado de la idea de que cualquiera que no le importa lo que hace el resto de la sociedad es tan oh mi dios genial. Muchos héroes de fantasía tienen un toque de lo mismo, con una actitud osada o una carrera política independiente. Eso podría ser interesante si el autor se molesta en justificar cómo se las han arreglado para sobrevivir en un medio ambiente como el ejército o la nobleza, o para mostrar cómo el sociópata ha labrado su camino hasta allí. No es interesante cuando el autor simplemente nos suelta un par de los rasgos más típicos en la personalidad del sociópata (una vez más, ver punto cinco) y entonces mira expectante al lector, demandando que ahora esté asustado.

No estoy asustada. No estoy asustada incluso si el autor me dice que el sociópata cometió asesinato y lo hizo con una sonrisa en su rostro. “Muestra, no cuentes” nunca ha sido más cierto. Muéstrame por qué esta persona es una amenaza para el héroe y no algún vagabundo sin nombre en alguna calle de por ahí. No son solamente sus rasgos de personalidad los que lo hicieron escalar hasta la cima; en las mejores historias, también estará arraigado en la sociedad, en las actitudes de las personas a su alrededor, y en las circunstancias que ha atravesado durante la vida.

5) Siempre puedes evitar las señales obvias, ya sabes.

Entre estas están torturar a los pequeños animales bebés (Peter Wiggin, El juego de Ender), el sadismo (Rahl el Oscuro, La primera regla del mago), pedofilia (demonios, escoge un villano), con gusto por el sexo público (Ademar, A song for Arbonne), castigar aleatoriamente a los sirvientes (los Renegados, La Rueda del Tiempo), y una gran cantidad de muchas otras “perversiones” que casi siempre parecen involucrar la violencia física, el sexo, o ambos a la vez. He llegado al punto en que espero que el autor incluya algo como eso si quiere decirme que el villano es un sociópata. También he llegado al punto en donde pienso que rasgos como estos son a menudo sólo cupones argumentales del propio autor, sin reforzarlos o apoyarlos. Son soltados allí, y después de la repulsión inicial de “¡Hiu, torturas bebés ardilla!” Se supone que aceptemos que ahora sabemos cómo leer a este personaje, de la misma manera en que sabemos que encontrar la Espada Mística de Escobar significa que el protagonista heredará el trono.

¿Podemos saltarnos esto? Si no vas a reforzarlos y mostrarlos como una parte consistente de la personalidad, más que algo aislado, no hay punto para ello. En este punto, a mí me gustaría ver más violencia emocional. Me gustaría ver más personajes comprometiéndose con las acciones correctas por las razones equivocadas, y ser capaces de temblar ante la mirada del interior de la cabeza de esta persona. Realmente me gustaría ver a más personajes poniendo en marcha sus tramas maquiavélicas, en vez de que el autor solo me diga “oh, allí están” mientras hace que el sociópata viole niños. Me gustaría ver mucho más al sociópata sacando a las personas de su camino sin violencia, nada de personajes que el autor ha elegido para machacar mis botones emocionales.

Suena horrible decirlo, pero me he acostumbrado a los asesinatos suntuosamente descritos, las violaciones y la tortura en las novelas de fantasía. Para mí, las escenas que más me afectan son aquellas donde el autor elimina uno u otro de los rasgos que me vuelven cínica – ya sea que es frugal en su descripción, el horror es otra cosa que no es el asesinato, la violación o tortura. Vamos. Si has conseguido a un sociópata inteligente operando fuera de las reglas, deberías ser capaz de idear otras cosas equivocadas para que las haga.

6) Este es un gran terreno para las historias dominadas por la personalidad.

Me desagrada el término, debido a que pienso que es incómodo, pero no puedo pensar en uno mejor. Las historias “dominadas por la personalidad” (joder) son el tipo de historias dónde la personalidad del personaje punto de vista controla completa y totalmente y define la narración. La historia podría ser divertida viniendo de la boca de alguien, pero has conseguido que la cuente un personaje bien definido y sombrío, así que no lo es. La narrativa natural podría centrarse en los enormes cambios que atraviesa el personaje, pero debido a que en vez de eso le importa su hijo, muestra una aceptación casual de esos cambios. O la historia podría ser “naturalmente” horrible, con el personaje punto de vista cerca de un héroe, pero debido a que ella es la que lo está contando, se vuelve divertida y ligera, y solamente vemos el horror cuando nos alejamos un poco.

Imagina un sociópata, uno bien definido, un sociópata bien caracterizado, contando toda la historia. Es muy raro. La mayoría del tiempo, los autores muestran a los sociópatas como los villanos, así que nunca es su historia, si no la de los héroes. O también debido a que el autor los ha fermentado con suficiente de la vibra de “persona beligerante” para dejar claro que debemos admirar un poco a esta persona, debido a que, piedad, ¿acaso no es del todo terriblemente excitante? Y quizás ha tenido una infancia para comenzar. No está presente la perturbación mental. Sabemos a quién apoya el autor.

Pero si te adentras en el interior de la cabeza del sociópata sin sobresaltarte, entonces podrías remover un poco la cobertura de cristal que generalmente evita que los lectores vean a tal personaje como el héroe. Absorbe tu propio yo dentro del personaje. Rinde tus propios principios hacia la perversión del personaje o la carencia de ellos, tanto como dure la historia. Has caer al lector contigo. Hazlo lo suficientemente intenso, y incluso el lector no podría notar la sociopatía hasta más tarde.

 ¿No es divertido? Este es el tipo de historia por la cual estaría deseosa, incluso ansiosa de leer con un psicópata dentro, debido a que estás trabajando con las fortalezas del personaje en vez de intentar cruzar el doble estándar de tenerlos y solo confinarlos cuando es momento (algo como hacer que el villano sociópata súper inteligente sea engañado por una cadena de coincidencias tontas).

7) Hazlo una razón, no una excusa.

Sólo una nota corta, de verdad, debido a que estoy segura de que todos ustedes están conscientes de esto.

La locura en los villanos está muy condenadamente usada. Y si los miras desde la luz correcta, la sociopatía es una forma de locura. Sólo es una que es mucho más aterradora (y por tanto, de algunas maneras, más atractiva) para la mayoría de los autores que el tipo donde el personaje habla de manera e inarticulada en la esquina con su calzoncillo en la cabeza.

Y así, la fuerza de cada otro punto en la diatriba conduce a esto. Muestra, no cuentes. Muestra las consecuencias de la sociopatía del villano afectando a otras personas. No empujes las señales usuales ante el lector y simplemente esperes que las acepte. Muestra cómo logró la posición que tiene. Asegúrate de que tus “rasgos sociopáticos usuales” no se contradigan el uno al otro. Deja claro dónde tu personaje se sitúa con respecto a la moralidad. Por encima de todo, no hagas a este personaje solo “un sociópata” y nada más; esto es simplemente convertir al personaje en otro personaje tipo.

Pienso que actualmente no hay muchos villanos sociopáticos convincentes en los libros de fantasía. Es mucho más fácil encontrarlos en la vida real.

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