El arte de la guerra para escritores de fantasía IX: El orden de combate y la disciplina pueden hacer la diferencia

El sabio chino ya mencionaba a la disciplina como uno de los cinco factores fundamentales para valorar las posibilidades de victoria de un ejército en el campo de batalla. Así como también lo hacía cuando hablaba de las maneras en que un cuerpo militar bien entrenado y disciplinado podía hacer frente con éxito a una fuerza dos veces superior. Y es que faltan las palabras e insistencia para recalcar la importancia que tiene este aspecto cuando un ejército entra a combate.

Por naturaleza los seres humanos son reticentes a matar a un igual (al menos la primera vez) sin que de por medio estén involucradas emociones intensas y entrenamiento militar para que el soldado promedio no se quede paralizado por el shock o el miedo. Esto es muy importante cuando la mayoría del combate realizado es cuerpo a cuerpo, tal y como sucede en la mayoría de las novelas de fantasía (a no ser que te interese escribir fantasía de la pólvora o guerras mágicas).

Los soldados novatos y sus reacciones

Imagina durante un momento que tú, un escritor de fantasía que apenas debe haber participado en unas cuantas peleas a puñetazos te encuentras parado en el frente de una línea de batalla. Estás usando una armadura ligera, pero tras varias horas formado, esperando que el ejército enemigo maniobre, la sientes pesada e incómoda. A tu lado están tus compañeros, indistinguibles con sus cascos puestos, silenciosos la mayoría salvo los que están demasiados nerviosos y que son los únicos que están hablando o haciendo bromas. El enemigo da señales de atacar y casi al mismo tiempo escuchas el sonido del cuerno que indica que debes avanzar, los hombres a tu lado se mueven, sientes el empujón desde atrás de un veterano que te pone en movimiento. Comienzas a correr y tratas de mantener la formación, tal y como te enseñaron tus sargentos durante el curso de formación. Las distancias se hacen cada vez más cortas, sudas, alzas tu escudo y espada, oyes los gritos de guerra, el subidón de adrenalina, el latido de tu corazón y ves la locura, el éxtasis y el miedo en los rostros de los enemigos que vienen hacia a ti y con los que prontos chocarás. Tienes miedo, pero ya no puedes detenerte, podrías morir en cualquier momento y por ello dejas salir tu grito de desafío cuando estás a punto de chocar con el soldado que te ha elegido como rival y quedas aplastado por la masa de humanidad que busca matarse con todas sus fuerzas.

Seamos sinceros, es acojonante (especialmente si eres alguien pequeño o flaco) ver esa masa de humanidad que viene hacia ti para matarte, a la que le importas una mierda y sólo quiere sobrevivir, al igual que tú. Este sentimiento podría hacer que te quedes paralizado, que grites, que te orines o te defeques encima (incluso hay menciones de que se le aconsejaba a los soldados novatos que fueran al combate sin ropa interior para facilitar el proceso). Es lo normal, ha sucedido en la vida real durante miles de años, pero un hecho que ha sido purgado minuciosamente de la literatura de fantasía y, por tanto, de lo que como autores de fantasía novatos creemos que es la verdad respecto a una batalla.

En las novelas, la consecuencia más desagradable que puede experimentar tu héroe novato es vomitar, orinarse o defecarse es un signo de los cobardes y nunca, nunca le pasará a un héroe. Y sí, algunas personas vomitan, pero ni siquiera es la reacción más común, está bien que tu héroe novato se defeque o se orine (les recomiendo leer la descripción de este suceso en Los diez mil).

Sin embargo, en lo concerniente a la disciplina, este es un aspecto menor, a lo que más importancia se le da en la preparación militar es a evitar que el soldado se quede paralizado. Un hombre paralizado en el campo de batalla es un hombre muerto, es un hombre que rompe una formación, uno cuya muerte podría provocar la brecha que necesita el ejército enemigo para imponerse.

Por esa razón, los entrenamientos militares enfatizan en la obediencia ciega y el no cuestionamiento de las órdenes, en la repetición de tácticas, ataques y despliegues. La disciplina y el seguir órdenes suplanta al pensamiento racional y deja que el cuerpo del soldado aterrorizado haga todo lo que su cuerpo ha aprendido.

Evita el frenesí del combate

Una vez superado la parálisis y sobrevivido al choque inicial contra el ejército rival, el principal problema con el que debe lidiar el soldado es no dejarse llevar por la sensación de sentirse poder, de seguir vivo y creerse invencible. Una sensación de la que incluso los soldados veteranos no escapan (piensa en los bersekers), pero estos saben contenerla, mantener la mente fría y buscar que los reclutas más jóvenes no se dejen llevar por esta sensación o queden paralizados por el miedo.

A diferencia de lo que muestran muchas películas, animes y algunos libros, un guerrero solitario imponiéndose en el campo de batalla (Conan es una imagen clásica) tiene pocas posibilidades de sobrevivir, el puro número del enemigo, los ataques desde sus puntos ciegos (rodear a tu enemigo es una táctica simple pero efectiva, no importa que tan bueno sea el rival) y el cansancio (olvídate de luchar horas y horas seguidas, al menos no sin entrenamiento y juventud). Mantenerse en una formación, contar con el apoyo de tus compañeros y poder rotar en los puestos para descansar es lo que hará que el soldado común sobreviva y tu ejército se imponga a las huestes desordenadas del rival.

Que los soldados mantengan las formaciones militares y no se dejen llevar por el frenesí le permitirá operar a grandes unidades de hombres como uno solo. Esto permitirá ejecutar despliegues complejos siguiendo los planes del general y que podrían traer la victoria a tu bando.

Por tanto, si quieres que tus soldados sobrevivan deben mantener las formaciones, tratar de no se dejen llevar por el frenesí de la batalla y hacer caso de sus comandantes, o en este caso, de sus sargentos, que serán quienes estarán luchando a su lado. Claro, esto no garantiza la victoria (los líderes de tu ejército pueden verse superados o ser incompetentes) ni siempre es la mejor táctica (especialmente si lo que estás escribiendo es un choque entre grupos tribales en los cuales los combatientes individuales y la falta de organización son las reglas), pero le da muy buenas oportunidades de triunfo.

¿Cómo se dan las órdenes en el campo de batalla?

Por favor, espero que tu respuesta no sea que los oficiales se pasan el combate gritándolas y los soldados, a pesar de tener un casco encasquetado, gritando, enfrentándose a un enemigo que hace lo mismo y acosado por el ruido de la batalla los va a escuchar. Sería algo casi imposible de hacer, por eso, el sabio chino señala que cuando fallan las palabras, los estrategas militares deben usar banderas, símbolos, estandartes, tambores y cuernos para transmitir órdenes.

Todos estos son medios que incluso en el combate podrán ser vistos o escuchados por los oficiales al mando de menores unidades quienes a su vez transmitirían las órdenes a los soldados a su mando. Las señales más visibles: banderas, símbolos y estandartes, están destinadas a los jefes de unidades que estarán más lejos del combate y, generalmente indican que se debe adoptar una formación de batalla determinada. Estas órdenes son entrenadas con anterioridad (algo que muchos autores novatos ni se molestan en mencionar cuando sus ejércitos están ejecutando complejas formaciones al par de semanas de haber reunido al ejército rebelde) y que han sido acordadas de antes del combate en una reunión estratégica.

Mientras tanto, las señales auditivas generadas a través de tambores y cuernos son para el grueso del ejército. Por tanto, son órdenes más sencillas tales como avanzar, atacar, retirarse y defender; señales que todo soldado debe poder reconocer incluso en lo más intenso del combate. Estas evitarán que los soldados vayan en direcciones no deseadas.

Además, estas señales mantienen unificadas a las tropas y sirven, citando al general chino, para que: el valiente no pueda actuar solo, ni el tímido pueda retirarse solo.

Las señales en las batallas nocturnas

Todos los consejos anteriores se aplican perfectamente a las batallas diurnas y estoy seguro de que alguno de ustedes estarán pensando: “pero yo lo que quiero es luchar unas cuantas batallas nocturnas, llenas de epicidad y bueno, ninguna de las señales anteriores me sirve .” Sin embargo, el general chino también tiene en cuenta este tipo de batallas y menciona que la mejor manera de transmitir las órdenes y “unificar los oídos y los ojos de los soldados” es usando fuegos y tambores, a los que también pueden sumársele los cuernos de batalla.

Sirviéndote de estos podrás indicarla a los líderes de tu ejército y tus tropas las órdenes que necesarias y mantener las formaciones unificadas a pesar de la oscuridad. Sin embargo, la noche trae sus propios desafíos pues un espía podría sabotear fácilmente los tambores o apagar los braseros que se usan en medio de la batalla y sumir al ejército en el caos. Esta táctica es un arma tan poderosa y efectiva como toda una compañía de magos. La falta de órdenes creará confusión y hará que los líderes de las pequeñas unidades no sepan que hacer y, por tanto, actuar coordinadamente, provocando su huida y tu victoria.

Los mensajeros

Los mensajeros son la manera de transmitir órdenes de batalla más comúnmente usadas por los autores de fantasía. Medianamente efectivos durante el día y muy poco durante la noche (a menos que tengan ayuda mágica), esto se debe a que aunque pueden transmitir órdenes detalladas a los oficiales en el campo de batalla también pueden morir, verse impedidos de entregar su mensaje por la muerte de su receptor o ser absorbidos por la batalla.

Eso sin contar con la cantidad de mensajeros que necesitarías para transmitir órdenes si tu ejército es muy grande. Los mensajeros tienden a ir montados en caballos para entregar los mensajes rápidamente, pero siguen siendo más lentos que el uso de cuernos de batalla, cuyas órdenes son transmitidas casi de inmediato.

Aunque siempre puedes hacer trampa

Como tener magos con habilidades psíquicas y similares en cada pelotón (aquí sería interesante que el ejército rival usara sus propios magos para robar esta información o bloquear la adquisición de la misma), esto no es un problema y puedes tratarlos como un equipo de radio. Sin embargo, este tipo de magia no es el más común en los magos de fantasía, por lo que en favor de darle más realismo y diferenciar a tu novela de las demás, considera usar un sistema de señales que emplee los sistemas que mencioné anteriormente. Investígalos en poco, consulta ejemplos de batallas antiguas en que su uso haya sido claves y, si tienes magos, piensa en una manera en que su magia pueda usarse para este fin.

¿Alguna vez has pensado en este aspecto mientras concebías tus combates? ¿Tus tropas se caracterizan por ser disciplinadas, conoces cuáles formas de enviar mensajes tiene tu ejército?

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