Limyaael 289 Fantasía sin magia

Autor: Limyaael

Traductor: José Alejandro Cantallops Vázquez

Sí, antes de que comencemos, solo por si acaso, creo que es posible escribir fantasía sin magia, y no la considero un requerimiento esencial del género, no pienso que cualquier novela establecida en otro mundo pero que no use magia es por tanto “histórica,” bla bla bla bla. Si estás convencido a muerte de que puedes convencerme de que no es cierto, ahórrate escribirlo. Simplemente no voy a estar de acuerdo. Una novela establecida en un mundo con una historia inventada, personas inventadas, países inventados, etcétera puede ser fantasía. No tiene que ser historia alternativa (especialmente si no está basada cercanamente en un país de la Tierra), y no tiene que ser ciencia ficción (particularmente si no lidia de manera cercana con la ciencia o los efectos de la ciencia en la vida de los humanos). Ni tenemos que crear un género completamente nuevo para etiquetar a estos libros.

Así, ¿qué sucede cuando eliminas la magia pero escribes en otro mundo? Estaré discutiendo eso debajo. (Supongo que podría escribir una especie de fantasía urbana sin magia, pero como no puedo pensar entonces que la separaría de las novelas del mainstream o misterio establecidas en una ciudad, no las discutiré aquí).

1) Establece una trama que dependa de las personas y la ambientación.

Actualmente, muy pocas fantasías hacen esto. La trama consigue un arranque debido a algo mágico —una profecía, un dios, una espada parlante, una habilidad mágica innata, un grupo de hechiceros. Y, realmente, no veo nada muy malo con eso, mientras que la magia no sea un Dispositivo Argumental obvio para excusar la misma implausividad de la acción.

Pero, si no vas a usar la magia, entonces, obviamente, no puede comenzar tu historia. ¿Así qué es lo que usas?

Todavía puedes usar la religión, pero aquí tendrás que ser muy cuidadoso. Muchos lectores de fantasía están acostumbrados a las novelas donde los dioses son una presencia viva y verdadera dentro del mundo; existen de manera indisputable, y las personas discuten con ellos, son escogidos por ellos, reciben regalos de ellos, y cambian sus vidas debido a sus designios. Si haces que un dios aparezca con toda claridad en tu mundo de fantasía, entonces el lector puede decidir que la magia viene únicamente de los dioses, pero todavía hay magia en el mundo, oh, sí. Aquí, probablemente el mejor curso es mantener a tus dioses vagos y distantes, con al menos algo de duda respecto a su existencia. No creo que en A punta de espada, de Ellen Kushner siquiera se mencionen los dioses y, mientras Los leones de Al-Rassan está más cerca de la historia alternativa y usa el concepto de la religión para comenzar la trama, tampoco ninguno de sus dioses aparece en el mundo para hacer un pronunciamiento.

En vez de eso usa fuerzas mortales. El gran atractivo de hacer esto es que no tienes que considerar todo el peso de la historia que yace en la ambientación de una novela histórica en la Tierra. Podrías crear un mundo donde, debido a una combinación de circunstancias, la tecnología del mundo no es la del siglo veinte, pero aun así las mujeres tienen los mismos derechos. En vez de eso podrías crear un mundo donde las religiones politeístas dominan en lugar de las monoteístas, donde un imperio ha durado diez mil años, donde no hay naciones sino agrupaciones de ciudades estado. Y entonces imagina que va a surgir de eso, que tipos de tramas nacerán con ciertos tipos de personas interactuando con esas fuerzas históricas —y que tipo de personas nacerían de manera natural en ese mundo, ya que no tienes más la excusa de la magia haciendo a alguien diferente de la norma.

Esta puede ser una experiencia altamente gratificante, debido a que requiere entretejer al personaje y la ambientación hasta que no puedes decir donde comienza una y donde termina otra. Pero eso requiere un estudio intenso, y nada de soltar pintura mágica para cubrir los agujeros de la trama.

2) Si quieres efectos especiales, usa baja tecnología.

Por supuesto, la fantasía tiene tecnología, pero muchas armas y comunicaciones que hacen girar la trama dependen de su magia. Personalmente pienso que esto se debe más a un deseo de drama que por cualquier otra cosa. Suena más dramático tener un hechicero gritando su mensaje directo a la mente antes de ser masacrado que tener un corredor llevando el mensaje en una pintura tras semanas en la carretera. Y la actitud parece ser esa, si no puedes tener alta tecnología o alta magia, ¿qué usar?

Aun así, un mundo de fantasía promedio debería tener muchas industrias, y dependiendo del nivel de tecnología que hayas elegido establecer pueden ser más. Quizás están desarrollando ahora máquinas de vapor. Quizás acaban de desarrollar la imprenta o la pólvora. Probablemente ya tendrán todo tipo de tecnologías “comunes” la cual puede ayudar a la trama pero que la mayoría de los autores de fantasía elijen ignorar, desde hacer cristal a cal viva, desde cazar ballenas para iluminar manuscritos. Pirámides, enormes iglesias, y otras estructuras masivas fueron alzadas en nuestro propio mundo mucho antes de que la tecnología moderna se volviera disponible. Imagina que podría suceder si tu protagonista es el primero en descubrir cierta reacción química, una técnica de arte, un principio científico o un arma. Es un gran comienzo sin confiar en la magia, aunque probablemente necesitará más investigación.

Y, por supuesto, una vez más, un autor tiene la oportunidad de escribir en un mundo donde tal tecnología tiene el efecto en que él o ella está interesado sobre la historia local, las políticas y las personas. Hay tantas direcciones razonables en que la imprenta podría haber afectado la Inglaterra de nuestro propio mundo, considerando el peso de la historia para el momento en que fue inventada. En otro mundo, tienes la libertad de establecer tus propias consecuencias, recepción y fantasías.

3) Puedes usar héroes no mágicos.

Ya escribí una diatriba completa sobre héroes ordinarios, así que no repetiré literalmente lo que dije allí, pero allí la carencia de Especial magia es solamente una parte del todo. Aquí, quiero darle más explicación.

He pasado algún tiempo pensando y no puedo recordar muchos protagonistas, incluso en las series que adoro, que no tengan magia. En algunos casos ni siquiera son magos. Podrían ser luchadores con armas inteligentes o compañeros animales telepáticos (“comtel” es la abreviación que me gusta aplicar aquí), o bardos cuya magia viene de su música. Pero todavía tienen poderes en los que respaldarse. Muy raras veces el autor los deja salvarlos y condenarse a sí mismos a través de cualidades como inteligencia, temperamento, impaciencia, honestidad, valor y trabajo inteligente en soledad o con otros rasgos de personalidad. Si el héroe lo jode, tiene el respaldo mágico esperando para cargar a su lado.

¿Cuáles son las ventajas de no tener esto? Algunas son las mismas que con el punto 1; la trama tiene que estar más cuidadosamente trabajada cuando el autor simplemente no puede pintar sobre los agujeros con la magia. Algunas están en suspenso, añadiéndole un elemento real de riesgo. Respiraré más apretadamente sí sé que el héroe ha hecho un movimiento político poco popular y no puede evitar todos los cuchillos de los asesinos con reflejos mágicos o dispararle relámpagos contra ellos. Y algunos están en el mismo refinamiento de los personajes, más que el refinamiento de los objetos. Algunas veces tengo la sensación de que cualquier personaje del mundo de fantasía podría hacer lo que hace el héroe, mientras esté armado con los poderes y objetos que posee el héroe. Pero no todo el mundo va a tener la mezcla de rasgos de personalidad fascinantes, irritantes, fuertes, frágiles, profundos y superficiales. Aquí hay una oportunidad de mostrar como Edgar el Calvo salva el mundo, no solo una espada mágica.

4) Hay mayores espacios para los charlatanes, las profecías falsas y otros trucos sacados de la prestidigitación.

He comentado antes cuan raro es esto en la mayoría de la fantasía, con la única excepción de la religión “mala” que tiene sacerdotes falsos que quieren el oscuro conocimiento de alguna verdad central (a menudo teniendo que ver con la historia real de la religión). Aun incluso en sociedades en nuestro propio mundo que aceptaron la magia en el pasado, ciertamente hubo algunas que realmente no la practicaron. Y esas personas a menudo son ideales para comenzar una trama, un misterio o una cadena de intriga.

 ¿Quieres una manera para que tu heroína no mágica sobreviva en la carretera? Bien podría pretender, que es mágica. Si pretende ver espíritus y estar protegida por ellos, los ladrones podrían dejarla sola. Si pretende ser capaz de leer mentes y puede dar un buen simulacro de ello, entonces los hombres agresivos bien podrían decidir ir a molestar a otra mujer. Si pretende ser capaz de ver el futuro y puede simularlo de manera convincente, es probable que las personas le paguen.

Los héroes ladrones y los héroes hoscos a menudo son tentadores de escribir y fáciles de simpatizar de la manera en que los escriben muchos autores. Sin embargo, todavía le están robando a las personas y el autor puede caer en los clichés de los gremios de ladrones, de las hazañas físicamente imposibles y los artefactos mágicos. Una heroína estafadora es un poco diferente. Está engañando a las personas por su dinero, sí, pero lo está haciendo al enfrentar su ingenio con ellos, no atravesando las protecciones en las que cualquier persona, inteligente o estúpida, podría haber confiado. Lo está haciendo cara a cara, lo cual parece más deportivo. Probablemente va a ser más un espíritu independiente que un ladrón en un gremio o un ladrón trabajando por comisiones para un patrón rico. Y si se ha entrenado a sí misma para notar y observar a las otras personas así como también practicar algún comercio riesgoso, es probable que sea el tipo de protagonista que notará a otro estafador o a un extraño haciendo cosas sospechosas, y quién es lo suficientemente atrevida como para involucrarse. Esa es una entrada dentro de la aventura mucho más concisa y con sentido común que robarle un artefacto mágico a una persona poderosa y decidir desechar la vida del ladrón que lo robó sin ninguna razón en particular.

Entonces, está el tipo de trucos que le hará a otras personas. Quizás la heroína saca la confianza de una protección sobrenatural de una profecía[1] o un amuleto que tiene alrededor de su cuello, y entonces aprende a mitad de aventura que la profecía era falsa o que el amuleto es una baratija inútil. Ups. ¿Ahora qué? ¿Regresa e intenta encontrar alguna otra manera de lograr su objetivo, o de cualquier manera sigue adelante aunque el éxito no esté garantizado?

Aquí hay mucho espacio que utilizar, especialmente si quieres escribir una fantasía transformativa que involucre personas aprendiendo que las cosas que han conocido toda su vida son falsas.

5) La carencia de magia puede significar que hay menos vertederos de información basura en estado puro.

El worldbuilding no debería ser de ninguna manera menos profundo, especialmente dados los puntos 1 y 2; tendrás que saber cosas sobre tu mundo que no sabrías si solo pudieras agregar magia. Pero en cuanto a hacer llegar la información al lector, no tendrás que tener escenas donde los magos discuten que es y que no es posible con poderes sobrenaturales.

No soy incapaz de disfrutar la información o la historia en una novela de fantasía. (Sé que puedo perecer de esa manera). Pero necesita estar bien escrita e inteligentemente presentada. Pienso que muchos autores, erróneamente, deciden que la mejor manera de presentar la magia es un marco teórico —de hecho, como la ciencia. Habrá magos la enseñarán y enfatizarán en las “leyes”, explicando exactamente cuando y donde apareció por última vez la magia ultra-rara del protagonista, y entonarán en todo detalle sobre qué sucedería si el villano se apodera de esa magia o rompe una de las leyes. Tiende a ser aburrido, debido a que los autores no escriben eso de una manera natural y aparece.

Mantengo la visión de que los autores deberían usar sus fortalezas tanto como sea posible. Por ejemplo, si no puedes escribir bien una guerra, no construyas una novela donde toda la trama dependa de una guerra. Y si no puedes escribir conferencias académicas entretenidas, no escribas conferencias académicas. Si sabes que eres débil en un área de la escritura, mejórala por todos los medios, pero no la uses solo debido a que todos los demás la usan.

Una carencia de magia elimina la necesidad de tales conferencias académicas intimidantes. Seguro, es un beneficio menor, pero demasiados autores parecerán tensos sobre la magia y explicarla en vez de hacer lo que pienso podría tener finalmente un mayor beneficio para la historia.

6) La carencia de magia permite menos sobresaltos.

Junto con empapelar los agujeros en el worldbuilding y ayudar a los héroes a lograr sus triunfos, la magia es a menudo usada para sanar heridas, traer a personajes de vuelta de la muerte, y proteger personas o tierras del daño que de otra manera podría asediarlas. ¿De otra forma el protagonista viviría el resto de su vida sin una mano? ¡Ningún problema! Los hechiceros pueden adjuntarle una mano de plata a su muñeca y todo estará bien. ¡Es incluso más obediente y fuerte que una mano normal! ¡¡Incluso podría ser capaz de disparar relámpagos!!

Sin magia, la heroína tiene una mano, un gancho o una réplica natural hecha de acuerdo al nivel de tecnología del mundo. No hay manera de disminuir su sacrificio. De hecho, podría incrementar la tragedia del mismo. Sino que significa que no hay un regreso exacto, no va a ser de la manera que era antes, o mejor. La heroína va a ser recordada de esa pérdida cada vez que mire su muñeca.

Escribir en un mundo no mágico puede establecer un tono más que interesante para tu historia. La trama, los personajes y el mundo pueden ser de tal manera que no puede haber manera de superar ese tipo de brutalidad extrema. Pero es otra consideración que tomar en cuenta si estás ponderando cuán diferente podría ser un mundo de fantasía no mágico del mundo real.

7) Depende de cómo la uses, la fantasía sin magia puede tratar temáticas de los universos naturales y causales.

Y si hay dioses distantes que nunca se inmiscuyen indiscutiblemente en tu historia o “muestran” señales extremadamente ambiguas que pueden ser interpretadas por muchas personas diferentes de muchas maneras diferentes, entonces pienso que no sería sorprendente encontrar personajes que sospechen de la existencia misma de los dioses en el mundo de la novela. Quizás mantengan esto en silencio, quizás se encojan de hombros y le quiten importancia, quizás insistan en eso hasta que se conviertan en ateos con todas las de la ley, pero no está más allá del reino de la posibilidad.

Esto sería algo realmente genial de leer en una fantasía académica, o una fantasía establecida en un mundo que es semi-victoriano. Durante la Iluminación, la cristiandad perdió una buena parte de su poder entre las clases educadas, y en Europa durante el siglo diecinueve es a veces llamada la “Era Dorada del ateísmo.” El debate religioso se vuelve posible, cuando antes podría ser meramente tolerado y más a menudo desanimada fuertemente. Algunas clases medias y altas se convirtieron en deístas, creyendo que Dios puso el universo en movimiento y entonces se fue, nunca interviniendo en los asuntos naturales después de eso. Y cuando Darwin —y otros científicos— comenzaron a proponer las ideas de la creación natural y la ascensión de la humanidad de los animales, entonces la idea de que Dios hubo tenido que crear el mundo debido a que de otra manera no hubiera un inicio de vida. La idea de la evolución se metió absolutamente en todo, desde la literatura a las visiones de lo que debería ser la ciencia hacia la retórica del imperio. Por supuesto, no siempre con un buen efecto. Pero eso es parte del punto.

¿Qué hacen las personas cuándo enfrentan la naturaleza, cuando enfrentan que no hay más allá, cuándo enfrentan el despedazamiento de las verdades de la fe, frente a una idea principal que apoya otras ideas que se desarrollan? Ahora sabemos, de alguna manera, que sucedió en nuestro propio mundo; no pienso que nadie haya rastreado todas las consecuencias de ello. ¿Qué podría suceder en otro mundo, uno con naciones, creencias, personas e historias diferentes?

Dentro de poco habrá una encuesta con ideas para la siguiente diatriba.

[1] En la novela Los héroes, de Abercrombie hay un personaje que confía en saber cuándo morirá debido a que una hechicera se lo dijo y por eso se lanza a todas las batallas sin miedo a morir, porque sabe que no será en esa.

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